lunes, 13 de junio de 2016

EN EL FÚTBOL COMO EN LA VIDA, TAMBIÉN EXISTE JUSTICIA

Muchas veces en el mundo del deporte, la afición al fútbol se ha preguntado, por qué en casi todas las ocasiones se han beneficiado aquellos equipos que se hacen llamar grandes, bien sea por la suerte de los resultados deportivos, o en otros casos, la ayuda de los árbitros.

Y es que cuando se trata de ayudar a una selección o equipo chico, siempre se ha evitado hacer lo posible y también lo imposible, para que corra con la mala suerte en el juego, así mismo pasó el día de ayer, donde en una jugada, promediando la mitad del primer tiempo, se dejó de pitar un penal claro sobre un jugador de Perú, ante un Brasil al que le jugaban mano a mano y sin miedo.

Luego con el 0-0 a favor de Brasil, en cuanto a su clasificación por diferencia de gol y con la presión en contra de los incas, de tener que vencer a los pentacampeones del mundo, en la casa de Barack Obama y ante 60.000 espectadores, el partido se le hizo cuesta arriba a una canarinha que se fue absorbida por un manojo de nervios.

Entonces llegó la jugada donde Andy Polo le hizo un mediocentro a su compañero de equipo Raúl Ruidíaz, tanto en Universitario de Deportes, como en la selección de Perú, para que empujara ese gol de la mano.

Pero ¿cuál es el lío? Radica en que los brasileños como toda selección grande no es acostumbrada a perder ante los países inferiores en el papel, pero iguales en la entrega por el objetivo, y se armó una discusión con el árbitro que duró alrededor de 5 minutos.

¿Por qué tanta trascendencia?. No es casual ni normal que una selección grande como Brasil, sin importar que actualmente haya dejado de inspirar miedo, sea eliminado de una manera tan insólita, porque deportivamente y matemáticamente tuvo toda posibilidad de avanzar, pero su falta de sentido común y de nivel deportivo les alargó la cantidad de años, a casi una década sin alegrías deportivas para el país de la zamba.







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